domingo, 25 de abril de 2010
El escarabajo de oro
Argumento
William Legrand, tras sufrir problemas económicos, se trasladó a la isla Sullivan, donde fijó su residencia. Se dedicaba a la caza y pesca. Salía a excursiones acompañado de su sirviente negro, Júpiter.
El narrador anónimo de la historia entabló amistad con Legrand. Una tarde lo visitó y se enteró que Legrand había encontrado un escarabajo de oro. No lo vio porque Legrand lo había entregado a un teniente. Esa tarde los dos amigos tuvieron algunos malentendidos, así, el narrador se despidió y se fue a su casa.
Un mes después el narrador recibió la visita de Júpiter, quien le entregó una carta escrita por su amo. El narrador leyó y se enteró que Legrand quería verlo. En el acto partieron los dos.
Legrand lo recibió con cortesía y le dijo que lo acompañara a una expedición por las colinas. El narrador no quiso, pero luego aceptó y así partieron Legrand, Júpiter, el narrador y el perro. Cuando llegaron a un árbol frondoso, Legrand le ordenó a Júpiter que subiera con el escarabajo pendido de una cuerda. Júpiter subió decidido y llegó hasta una calavera. Legrand le dijo que pasase el escarabajo por el ojo izquierdo de la calavera y Júpiter lo hizo. El escarabajo descendió a la tierra.
Legrand marcó el punto donde había caído el escarabajo, hizo algunas mediciones y empezaron a cavar sin éxito en busca. Legrand se irritó con Júpiter porque se había equivocado al determinar el ojo izquierdo de la calavera y empezaron otra excavación, encontrando después de unas horas el cofre ansiado.
Entonces Legrand le confesó al narrador la forma cómo había llegado a conocer la presencia del tesoro. Dijo que había encontrado el escarabajo de oro con un pergamino. El pergamino contenía un criptograma que Legrand había descifrado, y había pertenecido a un pirata que había enterrado su apreciado tesoro.
El criptograma incluido en la obra es:
53‡‡†305))6*;4826)4‡.)4‡);806*;48†8
¶60))85;1‡(;:‡*8†83(88)5*†;46(;88*96
*?;8)*‡(;485);5*†2:*‡(;4956*2(5*—4)8
¶8*;4069285);)6†8)4‡‡;1(‡9;48081;8:8‡
1;48†85;4)485†528806*81(‡9;48;(88;4
(‡?34;48)4‡;161;:188;‡?;
El mensaje decodificado y traducido es:
Un buen cristal en el hostal del obispo en la silla del diablo
cuarenta y un grados y trece minutos nororiente y por el norte tronco principal
séptima rama lado oriental disparar el ojo izquierdo de la cabeza de muerto
una linea de abeja del árbol a través del tiro quince metros fuera.
Personajes principales
• William Legrand. Un misántropo apasionado por la entomología. Descendía de una antigua familia protestante de gran fortuna, pero una serie de desgracias le redujeron a la pobreza. Estaba dotado de una inteligencia excepcional, descifra el mensaje que le conduce hasta el tesoro. “Considerando todos estos detalles, no dudé un instante de que el calor era el agente que había hecho surgir en la superficie del pergamino el cráneo que encontré dibujado en él.” Es un personaje plano dentro de la novela puesto que él no sufre ningún camino pero a ojos del lector si sería un personaje redondo puesto que poco a poco se va descubriendo que no esta loco, como nos presentan al principio del relato.
• Júpiter. Es el criado negro, provoca, por su manera de hablar y sus actitudes infantiles, situaciones humorísticas que rompen la tensión del relato en el momento oportuno. “-¡Hum...! ¡Vaya...! ¡Esto sí que es curios! ¡No tiene ojo izquierdo!” Había sido manumitido (dar la libertad al esclavo) por la familia Legrand, pero se negó a abandonar su deber y siguió sirviendo a su joven amo William. Es un personaje plano pues no presenta ninguna evolución a lo largo del relato.
• El narrador. Su nombre y rasgos físicos los ignoramos. Este es sin duda el personaje más importante. Nos cuenta en primera persona lo sucedido y, al integrarse en el relato como personaje, autentifica con su presencia la veracidad de los hechos. De su objetividad se nos muestra la cuidadosa descripción de la isla en los primeros párrafos del relato o la exactitud con que se detienen en el punto culminante de la aventura, para referirse al peso, el tamaño y el estado de conservación del cofre que contiene el tesoro. Contribuyen, además, su carácter y la actitud que adopta frente a los acontecimientos. Para garantizar la fidelidad de su testimonio, Poe nos lo presenta como un hombre equilibrado, juicioso, escasamente dispuesto a dejarse arrastrar por fantasías y ensoñaciones. Participa en contra de su voluntad en la expedición, desconfía en todo momento de la cordura del protagonista, y, sólo al final, ante las pruebas acumuladas, se rinde a la evidencia. Por ello éste personaje es redondo puesto que sufre un cambio durante el relato, comienza pensando que su amigo, William Legrand, está completamente loco pero posteriormente como se demuestra que todo lo que dice es cierto la mentalidad del narrador cambia, se da cuenta de lo equivocado que estaba con la presunta locura de su amigo.”¡Cuan extraño era todo eso! Llegué a convencerme de que se había vuelto loco.”
Tiempo y espacio
La mayoría del tiempo se lleva a cabo en espacios exteriores. Como lugares exteriores hemos de exponer la isla en la que se encuentra la cabaña donde viven William y Júpiter. Otro lugar que no podemos pasar por alto es la región donde se produce el descubrimiento del tesoro.
El tiempo corresponde a la primera mitad del siglo XIX. Se produce, sin embargo, un importante flashback cuando Legrand les cuenta a Júpiter y al narrador cómo descubre las claves que le conducen al tesoro.
Estructura
En el planteamiento se narra la visita del narrador a, su relato del descubrimiento que ha realizado y cómo le pide ayuda al narrador mediante la carta de Júpiter. En el nudo trata sobre la empresa para encontrar un supuesto tesoro que ha encontrado William Legrand. En el desenlace, por su parte, se narra cómo encuentran ese tesoro y cómo Legrand revela al criado y a su amigo las pistas de la ubicación del tesoro, y a quién pertenecía.
- Que nos quiere enseñar.
Nos quiere enseñar que la confianza y la persistencia son las bases para lograr el triunfo.
- Lengua y estilo.
Uno de los aciertos estilísticos de El escarabajo de oro consiste en sumergir al lector en el ambiente propio del relato de aventuras y misterio.
Poe recrea la compleja actividad mental de Legrand y Dupin a través de un lenguaje expositivo-argumentativo, plagado de oraciones complejas que se interrelacionan mediante nexos lógicos.
Legrand organiza su explicación a partir de diferentes esquemas retóricos en los cuales las ideas aparecen relacionadas entre sí.
Para jerarquizar sus ideas, Legrand utiliza una serie de conectores. Estas ideas, además, se exponen a través de un lenguaje sintácticamente complejo.
EL ESCARABAJO DE ORO cuenta el hallazgo de un tesoro, la aventura ocurre en el siglo XIX, en la isla de Sullivan cerca de Charleston. El narrador relata un suceso de la amistad que entabló con William Legrand (un hombre solitario), Legrand vivía en la isla con un sirviente llamado Júpiter. En una de sus visitas a su amigo Legrand, el melancólico hombre le comentó que había encontrado un escarabajo que parecía de oro, Legrand dibujó el escarabajo en un pergamino y lo entregó a su amigo para que lo observara, pero su allegado solo atinó a decir que el dibujo parecía una calavera, Legrand malhumorado tomó el pergamino y lo examinó; finalmente guardó el pergamino en un cajón; su amigo al percatarse del estado de animo de Legrand decidió marcharse.
Después el amigo recibió la visita de Júpiter, él le comentó que su amo Legrand estaba enfermo porque se comportaba de una forma extraña, además expresó que parecía obsesionado con el escarabajo de oro y que tal vez su comportamiento se relacionaba con la picadura de ese animal. Legrand envió con Júpiter una nota a su amigo, en donde le comentaba que no se sentía bien y que por favor fuera pronto a ver
Cuando regresaron a la cabaña de Legrand su amigo constató el alterado estado mental de aquel solitario, en seguida Legrand le mostró el escarabajo y le propuso que lo acompañara a una expedición que haría con Júpiter, a él le pareció absurda la idea pero lo acompaño. Después de dos horas de recorrido llegaron al lugar en el que deseaba estar Legrand (durante la caminata Legrand no ofreció explicación alguna, actitud que preocupaba cada vez mas a su amigo) en aquel sitio pidió a Júpiter que trepara en un árbol llevando con él al escarabajo, Júpiter subió y encontró una calavera, Legrand le indicó que por el ojo izquierdo de la calavera dejara caer el escarabajo (Júpiter realizó lo ordenado) y excavaron ¡Por fin después de un rato encontraron unos esqueletos y un baúl que contenía un tesoro! .
Legrand le recordó que la noche en que él dibujó el escarabajo de oro en el pergamino y se lo enseñó, su amigo afirmó que parecía una calavera, Legrand observó de nuevo el pergamino y se percató de que la figura que su amigo miraba, era efectivamente un calavera, pero que él no la había dibujado… le cuenta que observó con detenimiento el pergamino, recordó que lo encontró en la playa cerca del escarabajo y lo utilizó para envolver al animal; analizó que en la época de los piratas utilizaban pergaminos y el símbolo empleado por éstos era una calavera; por esta razón concluyó que el pergamino podía ser una guía para encontrar un tesoro escondido. También recordó que la imagen de la calavera apareció cuando su amigo acercó el pergamino al calor del fuego producido por la chimenea y se le ocurrió que si lo acercaba de nuevo al calor tal vez aparecerían más datos para aclarar el enigma; efectivamente así sucedió.
El pergamino reveló mas información que analizó y descifró en poco tiempo. Para Legrand la explicación de los cadáveres el la fosa indica que el pirata (Kid) dueño del tesoro, asesinó a sus cómplices para proteger el secreto de la ubicación del botín. Finalmente Legrand le confiesa a su amigo que la idea de dejar caer a través del ojo de la calavera el escarabajo, era una forma de castigarlo por pensar que él estaba loco.
Manuscrito hallado en una botella
Este es el relato de un marino occidental, que embarca en un navío mercante indio, como le era acostumbrado debido a su ocupación. He aquí que tras abandonar la infinita calma que reinaba en la costa, una terrible tormenta les aborda y el barco está a punto de irse a pique. Tan sólo nuestro protagonista (el cual no nos especifica su origen ni demasiados datos acerca de él) y un sueco compañero suyo, sobreviven a la tempestad, que deja la embarcación arruinada y a punto de zozobrar en cualquier momento. Ambos resisten en el furioso oleaje durante al menos cinco días, aprovisionándose, eso sí, con dificultad, de alimentos sobrantes que quedaban aún allí. Según nos cuenta, avanzaron muy rápidamente hacia el sur, hasta llegar a Australia. Hasta que al sexto día, un gigantesco y misterioso buque llega a su encuentro. El sueco no consiguió subir a él, pero el marino sí logró incluso esconderse entre los instrumentos de navegación de aquella enigmática nave.
Empezó a percatarse de que nadie en el barco advertía su presencia, ni pasando por delante de los marineros, que iban de un lado a otro como mudos espectros. Dos cosas le extrañaban pues; una que el navío tuviera esas enormes dimensiones, desmesuradas tanto para funciones bélicas, funciones mercantiles o cualquier otro cometido. Segundo, que ni el capitán se dio cuenta de que llevaban a un polizón, y que todos los tripulantes aparentaban estar ya en edad muy avanzada.
Siguieron con rumbo sur, hasta llegar a los bordes del Antártico. Y allí deja el autor del manuscrito de escribir, pues se terminó dando cuenta, quizás demasiado tarde, de que se encontraba en un buque fantasma, que tenía como destino final, el fondo del océano.
El Corazón delator
Este hombre vivia con un anciano, que tenía un ojo, el cual fue el motivo de todo el asunto, este ojo era el que lo atoementaba cuando lo miraba, según este hombre era de colo azul intenso, pero tenía una paño que lo nublaba, el hecho de que el viejo lo mirara con ese ojo lo atormentaba, el hombre lo describía como una mirada de buitre. Fue tanto el tormento, que empezo a levantarse por siete noches para observar al viejo, lo hacía con tanta cautela a la media noche, abría la puerta con mucho cuidado, tan despacio hasta que podia meter la cabeza y también intruducia una linterna y allí se quedaba por un tiempo, luego dejaba que un pequeño rayo de luz saliera por su linterna y apuntaba al ojo del viejo, pero en esas siete noches siempre encontró el ojo cerrado. En la octava noche, ya estaba tab habil para hacer estos movimientos, que sentía que cada vez más lo hacia con más perfección, hasta el mismo se sorprendía de como se había vuelto habil para no hacer ruido, pero esta vez al abrir la puerta, la pericha resbalo de su mano, y escucho el movimiento del cuerpo del viejo cuando se sento en la cama, el hombre, sin embargo se quedo inmovil y noto que el viejo no volvió a costarse, éste tampoco se movio de la puerta y despues de un tiempo empezó a sentor el latido del corazón del viejo, el viejo estaba lleno de miedo, miedo que ya el había experimentado durante las noches anteriores, cuando se levantaba a observar al viejo y miedo que sentía cuando lo observaba el ojo del viejo, y pasada una hora, más o menos, y atormentado porque no dejaba e escuchar el latido del corazón del viejo, dejó salir un haz de luz de su linterna y la coloco directamente sobre el ojo de buitre, pero esta vez estaba abierto, este fue como una premunición de la muerte y lo que hizo que el hombre sin pensarlo dos veces se le hechara encima al viejo, lo tirara al piso y le sobre él el colchon, allí se quedo hasta que dejó de escuchar el corazón del viejo, luego le quito el colchon de encima le puso la mano sobre el corazón del viejo y no latía más, así supo que estaba muerto, luego lo descuatizó, le quito la cabeza, los brazos las piernas, levantó tres tablas del piso, hizo un hueco y hecho todo allí, después limpió todo que no quedo ni raztro de sangre y terminó a las cuatro de la mañana, nadie podía sorpechar que el viejo estaba muerto, ni las paredes podrían haber traspasado ruido alguno porque él había sido muy cauteloso, depronto escucho el timbre y cuando abrió la puerta se encontro con tres policias que habían sido enviados porque algún vecino había escuchado un alarido y ellos querian saber sino habría algun ladron por ahí, él los hizo seguir para que recorrieran la casa y luego los llevó al cuarto del viejo, incluso les puso sillas sobre las tablas donde estaba enterrado el viejo y se sentaron juntos a conversar, pero de pronto, el empezó a sentir nuevamente los latidos del corazón, inicialmente fue algo suave, que el penso que era cosa de su oido, luego empezó a ser más fuerte, a lo cual el empezo a hablar más duro, pero el veía que los policias no se inmutaba y seguian tan tranquilos, el hombre aún se levantó de sus silla y se movia de un lado para otro, siempre hablando fuertemente como para alejar el sonido de los latidos, pero nada, aún penso que los policias, también lo escuchaban pero disimulaban, porque seguian conversando como si no escucharan nada; el tormento fue tanto que terminó por confesarle a los policias que debajo de ellos estaba el cuerpo del viejo que el había matado.
El barril del amontillado
Pero su amigo no le resolvió la duda y decidió buscar a alguien que diferenciaba de un amontillado a un jerez y ese era Luchesi, se encontraron lo dos y se pusieron a beber del vino hasta tarde, también se encontraron con Fortunato y el también bebía y este hombre empezó a toser mucho tiempo y luchesi le dijo que se fuera porque se iba a enfermar pero Fortunato dijo que nadie se moría de gripa y siguieron bebiendo hasta altas horas de la noche, cada vez que bebían los ojos le brillaban como un destello de luz. Cuando al otro día Fortunato se encontraba muy enfermo y casi se muere por haber ingerido licor con gripa y por que tomaba unas pastillas.
Berenice
En un determinado momento Egaeus se despertó en la biblioteca y oyó unos gritos. Entonces un criado le contó que habían profanado la tumba de Berenice y que se encontraba el cadáver fuera, desfigurado. Señaló las ropas de Egaeus, él comprobó que estaban manchadas de barro, una pala estaba colgada de la pared y había una cajita a su lado. Egaeus la abrió, contenía... los dientes de Berenice.